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17 ago 2010

Día 4. San Francisco, Sausalito. 15 de mayo 2010.

A las 7.30 am y ya con las maletas decidimos coger un taxi en la puerta de nuestro hotel, como sabéis justo en el Fisheman’s Warlf de San Francisco, pasaron varios en el intervalo de dos minutos por lo que no hay problema para elegir.


Paramos a uno de ellos y nos dirigimos a Álamo en O’Farrel Street, el día anterior habíamos pasado caminando para asegurarnos de su ubicación. La carrera en taxi nos costó unos 10 €, aunque al principio sentimos cierta desconfianza porque el taxista metió muy rápido las maletas en el maletero sin darnos opción a consultarle ni precio ni nada.

Llegamos a Álamo, que contratamos a través de Globel Cars y del que no os ponemos el enlace porque tuvimos una experiencia bastante decepcionante, elegimos un coche Pontiac G6 con GPS, seguro a todo riesgo, seguro personal y depósito lleno que podíamos devolver vacío.

Aunque el coche que nos entregan es nuevo y corresponde a la categoría contratada, nos cobran 2 veces el depósito de gasolina que ya habíamos pagado previamente, una vez on line y otra in situ a pesar de que insistimos en la oficina y presentamos la documentación, y a pesar de que hay una recepcionista que habla español! Al final el alquiler del coche nos supone 75 € más de lo que creíamos que nos costaría, aproximadamente 200 € por 2 días. Además de que nos cobraron de más, no os recomendamos esta compañía intermediaria porque tuvimos varios problemas y las operadoras no resuelven las incidencias con rápidez y eficacia. Pero una vez allí no era cuestión de buscar otra compañía de alquiler de coches, y más considerando que ya habíamos pagado gran parte de la factura on line.











Por casualidad, en la oficina de Álamo conocimos a 2 españoles majísimos que estaban haciendo un viaje similar al nuestro pero sustituyendo Yosemite por Big Sur, tenían 10 días más que nosotros y todo lo hacían en coche.. nos pareció agotador tantos kilómetros en coche, aunque al final en el presupuesto se nota creemos que te resta muchísimo tiempo de disfrutar de los sitios, y una vez te embarcas en un viaje así hay que tener las prioridades claras y para nosotros son: tiempo y comodidad. Intercambiamos algunas opiniones y nos deseamos suerte como buenos paisanos, espero que la tuvieran al menos tan buena como nosotros.



















Y desde allí salimos rumbo a Sausalito. Menuda sensación ver a mi chico conducir por las calles y cuestas de San francisco, pasamos por otros barrios más en plan las casas de Twin Peaks y por fin….. el Golden Gate. Envuelto en una niebla embriagadora el segundo puente más famoso del mundo se abrió ante nosotros. Alquilaría un coche sólo para poder atravesarlo.. esa sensación es como sentir que te estás comiendo el mundo en ese justo momento.












Y al terminarlo un perfecto mirador desde donde poder contemplar su espléndida silueta, allí había un montón de gente en autobuses turísticos y demás haciéndose la foto de rigor que podéis ver aquí. Aprovechamos para ir al baño, mojarme los pies en un inoportuno charco y coger carretera rumbo a un pueblecito con mucho encanto: Sausalito.


En pocos minutos ya estábamos recorriendo las calles de Sausalito, un curioso pueblo costero de estilo mediterráneo laureado por su belleza y con el honor de ser considerado uno de los lugares con mayor encanto de California. Un lugar pintoresco ubicado en la orilla septentrional de la bahía de San Francisco donde paramos a desayunar.




Dimos una vuelta pero sin desviarnos mucho del camino y de la avenida principal, y nos decidimos por un sitio archiconocido, The Lighthouse Café.







Un dinner que merece la pena, lleno hasta arriba desde primera hora de la mañana, podéis pedir zumos naturales, tortitas recién hechas con moras y frambuesas, platos americanos que son casi una comida.. Nos costó alrededor de 16 €, algo caro pero nos pusimos las botas, pedimos dos tortitas con frutas del bosque y un zumo de naranja natural, y un plato combinado (tienen muchas opciones) con café con leche y leche sola.





Sausalito se caracteriza por sus más de 400 casitas situadas en la costa, por su puerto pesquero y sus viviendas flotantes. Sin duda, una pequeña excursión a Sausalito merece la pena, aunque si no tenéis mucho tiempo y sólo si os veis obligados a decidir entre esta población y Muir Woods sin duda quedaos con este último.. en la próxima entrada podréis juzgar por vosotros mismos.

Y ese será nuestro próximo destino: Muir Woods.

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15 ago 2010

Día 3. La noche de San Francisco. Fisheman's Warlf. 14 de mayo 2010.

En San Francisco percibimos un ambiente muy festivo, como en un lugar de vacaciones eternas que además parece muy seguro tanto de día como de noche, al menos por las zonas más conocidas y transitadas.







Aunque no tiene nada que ver con el glamour de Los Ángeles ni con el aire cosmopolita que se respira en Nueva York, sin duda San Francisco también tiene algo especial.











Cuando el día terminó la ciudad nos tenía completamente hechizados.





















Imprescindible probar el chocolate de Ghirardelli, allí o en cualquier tienda o incluso en el aeropuerto que hay una minishop con ofertas variadas de este famoso y delicioso dulce. Las chocolatinas de sabor chocolate negro con caramelo son sublimes! Incluso antes de comprar podéis probar alguna, cada día ofrecen muestras gratuitas de un sabor distinto.















Alrededor de las 21.00 h, con todas las capas de ropa que habíamos traído en la maleta y esta vez sin cámara de fotos, nos dirigimos al Pier 39, que sólo estaba a 2 minutos del hotel.






Había bastante ambiente por las inmediaciones del Pier 39: Jefferson St, Embarcadero..

Tras dar una vuelta por la zona, visitar algunas tiendecitas, distinguir a lo lejos Alcaltraz y recorrer todo ese mini precioso centro comercial del Pier 39 nos decidimos por el Hard Rock de San Francisco: http://www.hardrock.com/locations/cafes3/cafe.aspx?LocationID=97&MIBEnumID=3


Aunque hay muchos tipos de restaurantes donde elegir, como recordaréis el Hard Rock era nuestra asignatura pendiente en Los Ángeles y había que solucionarlo!



















Unos nachos gigantes, una original ensalada y unas fajitas enormes regadas por cerveza y limonada, todo por unos 55 €, fueron el final perfecto de un día memorable.













Como curiosidad os diremos que con la cena nos obsequiaron con un descuento de la tienda que también podíamos utilizar on line. Como muchos sabréis, se venden objetos muy variopintos y originales, pero las camisetas son el sello de la casa y las podéis encontrar en bastantes tallas, colores y formas. Las más chulas empiezan a partir de unos 28 €.

Y así acabó esa noche, entre recuerdos de coleccionista de grandes estrellas y paseando al lado de una preciosa noria iluminada de cuento en el corazón del Pier 39, hablando sobre lo que habíamos vivido los últimos días y lo que viviríamos al día siguiente en Sausalito.. nuestro próximo destino.

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13 ago 2010

Día 3. San Francisco. 14 de mayo 2010.

Supershuttle nos recogió en el Rooselvelt Hollywood de Los Ángeles a la hora prevista, las 5.30 am, muy amablemente desde el hotel los llamaron para confirmar que no íbamos a necesitar otro medio de transporte. Y sin casi nada de tráfico nos fuimos de Los Ángeles con un poco más de equipaje físico y espiritual del que habíamos llevado.

Así llegamos al aeropuerto sobre las 6.15 am, en concreto a la Terminal de United Airlines para dirigirnos a San Francisco. Parecían las 12 de la mañana de la gente que había. El avión salía a las 7.30 y llegábamos a San Francisco a las 10 am.


El vuelo se nos hizo super corto, ya empezábamos a acostumbrarnos a esto de volar como medio principal de transporte, y como no había avión para llegar al hotel una vez en la ciudad decidimos coger el BART y uno de esos famosos tranvías hasta Fisheman's Warlf. Quizás un taxi sea más rápido y cómodo y de precio apenas hay diferencia pero ir en tranvía es una experiencia única.














El camino fue genial porque el tranvía hasta nuestro hotel, el Sheraton Fisheman’s Warlf, pasaba por toda la costa desde el Pier 1. Un espectáculo de día y de noche, el Pier 39 www.pier39.com/ y por supuesto en general el ambiente del puerto, una de las zonas que más nos gustaron aunque hacía un frío que pelaba, más que brisa marina se diría que era brisa polar.





Llegamos al Sheraton, un hotel de categoría cuya ubicación es perfecta, justo a 1 minuto del Fisheman's Warlf. Como el resto de hoteles lo contratamos con El Corte Inglés, y la habitación doble nos costó 190 €/noche aproximadamente, podéis verla en la foto inferior. Llegamos sobre las 11.30-12 am, y aunque el check-in fue rápido, nos duchamos y entre unas cosas y otras se hicieron las 14 pm.






Comprobamos que la cama era muy cómoda, que la habitación era silenciosa y todo bastante nuevo, no tenía el glamour del Roosevelt de LA pero cumple como hotel de 4 estrellas en una de las zonas más concurridas y animadas de San Francisco, el Fisheman's Warlf.




Baño con lavabo separado de ducha y wc.









En la zona exterior de entrada al hotel hay una zona chill out muy acogedora.


La piscina no la probamos, a diferencia del clima estival de LA en San Francisco casi todo el rato hacía frío.



















Comimos en el Fisheman’s Warlf como nos habían recomendado, en uno de los puestos del puerto donde habíamos leído en varías guías que el Clam chowder era el mejor de San Francisco.












Lo combinamos con unos camarones y algo de marisco (cangrejo, langosta..). Hay mucha fritura en estos puestos, mejor pedir otras cosas porque si no corréis el riesgo de no detectar el sabor de los productos.
















El clam chowder es una crema (de almejas, cangrejo, etc..) más o menos densa según el sitio donde la pruebes, pero suele estar deliciosa.


Todos los restaurantes del lugar estaban hasta la bandera, por eso había un ambiente estupendo, se notaba que allí comen los lugareños y eso siempre es muy buena señal. De precio medio/alto según lo que pidáis.










Con el estómago lleno cogimos un tranvía lleno hasta la bandera en dirección a Union Square.







Para los que sufran claustrofobia no les recomendamos en absoluto los tranvías digamos “normales” porque yo que soy pequeñita iba aplastada en el sentido más literal de la palabra, apenas podía respirar.

Sin embargo en los tranvías antigüos, como luego os contaremos, íbamos desatados, libres, como flotando.. y ver nuestras respectivas caras de felicidad disfrutando tanto ese momento aún mejoraba más la situación.
Como sin darnos cuenta muy pronto llegamos a Union Square, y allí, en la plaza más famosa de San Francisco donde hay un Macy’s escandalosamente enorme, un gigantesco Tiffany’s y una casa Levi’s de unas 4 plantas, por esas calles nos perdimos un rato entre los habitantes de esta alocada ciudad.
















No compramos nada por allí, y eso que lo intentamos!












Casi como quien no quiere la cosa acabamos en varias de las cuestas más famosas de la ciudad y por supuesto en la que subía a Chinatown, donde sólo entramos en una tienda porque había kimonos en plan elegante y más estilo japonés pero por los colores y porque no había de nuestra talla no pudimos comprar ninguno, menos mal porque el más barato rondaba los 100 dólares largos, casi 200.

De todas formas habían más tiendas que no parecían tan caras a juzgar por los escaparates, pero el género que exponían no nos gustó mucho.

















Ni por casualidad dimos con la tienda esa que vende las galletitas de la suerte chinas, y eso que la buscamos un poco, pero la suerte precisamente quiso que las probáramos en otra parte del viaje..



















Muchas pagodas, y mucho Japantown después, empezamos a coger tranvías normales primero y después de los antigüos cuya fama está más que justificada.
















Cualquier calle es peculiar en San Francismo, y por peculiar nos referimos a empinadas, mejor ir en tranvía si no se quiere acabar el día hecho polvo.

















No tengáis miedo a cogerlo porque la velocidad no es excesiva, sólo lo suficiente para disfrutar del paisaje en un medio histórico que caracteriza a San Francisco.
Para nosotros los tranvías antigüos merecen una mención honorífica. Son de lo mejor de San Francisco. No sabíamos muy bien cómo funcionaban porque no los cogimos en los sitios “típicos” pero conseguimos que en los trayectos donde los cogimos el conductor nos colocara por la parte exterior como colgando del tranvía, y esa es precisamente una de las experiencias más singulares de la ciudad.

Allí cogidos de la barra bajando esas increíbles cuestas con el mar de fondo, atravesando las bellas calles de una ecléptica ciudad tanto en sus gentes como en sus escenarios, nos dejamos llevar sin miedo por la libertad que allí se respira, dentro y fuera de estos incomparables medios de transporte.













En la mayoría de zonas son casas bajas, hay algunas preciosas cuya hipoteca debe dar miedo. Y así, disfrutando de tan peculiar paisaje urbano acabamos en la espectacular calle Lombard.














Qué curioso, justo lo que menos pensé que me iba a impresionar y nada más verla me quedé clavada en la acera contemplándola embobada mientras cogía aire para seguir “escalándola”.












No sólo la parte más conocida de las curvas-pesadilla para la gente como yo a la que no le gusta mucho conducir, sino la parte de abajo arbolada es preciosa vista en perspectiva hacia arriba o hacía abajo. Y al principio paseando, y más tarde en varios tranvías antigüos, bajamos de nuevo de vuelta a Fisheman’s Warlf.

Allí en medio del tráfico, bastante fluido y constante, nos hicimos las fotos de rigor en esta peculiar calle mientras nos percatábamos de que había, además de unos fantásticos coches como veréis más abajo (intentamos hacer autostop pero ni caso..), unas hermosas vistas a Alcatraz y muchísimas casas victorianas y coloridas que componían un barrio encantador al que podríamos llegar a acostumbrarnos..

Al principio paseando, y más tarde en varios tranvías antigüos, bajamos de nuevo de vuelta a Fisheman’s Warlf. Porque ir a Alcatraz lo descartamos ya que teníamos poco tiempo, pero es cierto que impresiona verlo aún en la distancia, hay muchísimas excursiones hacía allí con distintos precios e incluso se puede ver de noche!















Y tras parar en alguna tienda de ropa y artículos naúticos merendamos algo y volvimos al hotel porque había que ponerse guapos para ir a cenar al Pier 39.












Próxima parada.. Noche en San Francisco.
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