3 feb 2011

Día 6. Las Vegas. 17 de Mayo 2010.

Hoy el plan es empezar visitando uno de los mejores centros comerciales de Las Vegas. Pero es complicadísimo elegir. La mejor solución fue coger los directorios y así descubrimos las galerías que tenían un mayor número de tiendas que nos llamaban la atención y las que queríamos repetir o no porque ya habíamos visitado en San Francisco o Los Ángeles o sabíamos que visitaríamos en Nueva York.


Seleccio
namos una galería comercial donde hay tiendas de las marcas más conocidas (Burberry, Tag Heuer, Kenneth Cole, Guess, Levi's, Adidas, etc..) y sus últimas colecciones se venden por primera vez allí y en Los Ángeles antes que en cualquier otro lugar del mundo!! Por supuesto, en la Costa Este, Nueva York recibe casi al mismo tiempo todas estas primicias en moda.


Antes de ir a quemar las tarjetas y terminar de arruinar nuestra maltrecha economía desayunamos un buen batido de fresa, una cockie gigantesca y un muffin de chocolate y fresa en el Starbucks de dentro del hotel (con dinero se podría vivir en un hotel de Las Vegas toda una vida) y enseguida nos fuimos camino a las tiendas con un macro bus que recorre la street pero sin parar en cada hotel, merece la pena en vez del Deuce.















Antes de llegar a nuestro destino decidimos aprovechar la ruta para ver otros mil casinos de la street algo más alejados del meollo del centro, tales como el Treasure Island, el Wynn, la torre del Stratosphere.. y acabar en la zona más norte de Las Vegas, con casinos clásicos, de los primeros que se asentaron en medio del desierto.. Una zona mítica donde cada día se representa el conocido espectáculo de música, luz y color de Freemont Street, tan retratado en miles de películas. http://www.vegasexperience.com/

Estuvimos paseando un poco por esa área, entramos un momento en algún casino, alguna tienda.. Había un ambiente curioso, todo con un sabor añejo y al tiempo muy reconocible. Los casinos tanto por dentro como por fuera nos parecieron como más transnochados, más vividos.. si ya has visto la zona más espectacular y glamourosa de Las Vegas, el centro del street, esta parte resulta más "contenida" pero con cierto encanto retro que roza lo hortera..



Nos hicimos una idea general del lugar y luego nos pusimos, ya sin paradas y directos a destino, rumbo al edén del consumismo. Tardamos unos 15-20 minutos en llegar desde Freemont Street pero como íbamos contemplando otra zona de Las Vegas menos retratada en las pelis se nos hizo corto.


La zona de alrededor de los casinos de Las Vegas es muy distinta al centro mismo de la ciudad. Algunas casas/urbanización aislada siguiendo una arquitectura minuciosamente ordenada. Nos recordaban las impactantes vistas desde el avión al llegar y al irnos, las casas parecen construidas a golpe de tiralíneas, se alternan con explanadas en construcción y mucho espacio vacío en medio del desierto.. hoteles que en cualquier ciudad del mundo se considerarían lujosos pero allí, en contraste con los mejores alojamientos resultan muy sencillos.











Aunque por esa zona también hay otros hoteles muy muy selectos, pero desde nuestro punto de vista, no merecen la pena sencillamente por la ubicación, ni siquiera aún alquilando una limousina o uno de esos espectaculares coches de alquiler de Las Vegas, los parkings en los hoteles (al menos el del Planet así lo era) son enooooormes. Descapotables, 4x4.. todos los modelos en todos los colores y en todas las marcas americanas que se precien están en Las Vegas!



















Cuando llegamos al centro comercial no sabíamos por donde empezar. Hay una zona de tiendas y otra enorme de restauración (meriendas, restaurantes, bebidas, ocio..).


No os vamos a enumerar todas las compras para no aburriros pero os diremos que nos iniciamos en Rip Curl, por ejemplo allí compramos unas bermudas (40 €), una camiseta semitransparente surfera (30 €), etc.. Luego ya fue un no parar.. que si unas sandalias de Kenneth Cole, una pulsera Guess, en la tienda Levi’s unos vaqueros bajos ajustaditos superchulos (80 €, ultimísimo modelo) y una camiseta (35 €), unos crocs negros (40 €), etc etc.. Y ya si queréis más detalles os tendréis que venir a mi casita a que os haga un desfile ;-)


Intenté hacerme con los denim de True religión pero definitivamente no me gustan. También tuve entre las manos diseños de Vera Wang (la foto del vestido verde es de ella), Elie Tahari, Michael Kors, Salvatore Ferragamo.. Y cayeron varias cosas, demasiadas, le tuve que prometer a mi niño que ya no pediría nada por los cumpleaños, los reyes y los regalos de aniversarios de 20 años :-(
















Mi chico entre otras cosas se compró un chándal Adidas colección vintage negro con rallas blancas por unos 120 €, y otra cosa que me gustó mucho que se comprara fue un chaleco polar Columbia que combina con todo! En Tommy nos encantaron varias cosas de las que sólo algunas han llegado ya a las tiendas de España! Como una chaqueta de entretiempo (170 €), dos bolsas deportivas pequeñas (120 €).. un foulard blanco como si fuera una gasa inmensa (30 €), varios pantalones de vestir (120-80 €), etc.. Mi maridín se quedó prendado de un Tag Heuer, pero cuando vio el precio (1680 € con una promoción del 10 %) renunció de forma voluntaria.


Queríamos hacer un inciso para comentar que un viaje de estas características, con ciertas condiciones de comodidad y seguridad, ya imagináis que supone un importante desembolso económico. Una idea es financiar una parte pidiendo un préstamo personal y las compras allí hacerlas con tarjeta de crédito con pagos fraccionados. En cualquier caso, sois vosotros los que vais a asumir las consecuencias del coste de vuestro viaje, pagáis por pasar TIEMPO allí y perderlo en buscar regalos "de compromiso" o encargos similares no es rentable.


En EEUU (y en la conchinchina) hay marcas que siguen siendo caras, a veces la única diferencia es el cambio del dólar-euro (cuando fuimos estaba fatal, a 1.23). Si se compra en tiendas bien situadas de las principales ciudades como las que aquí hemos recorrido los precios son mucho más que elevados.


En Rodeo Drive en LA, o en el Soho o en la 5 ª Avenida de NY las colecciones de marcas como Cartier, Fendi, Hermès, Louis Vuitton, Ralph Laurent, Dior, Armani, Calvin Klein.. son tan extraordinarias como sus precios. Por eso cuando te piden un regalo de una marca como éstas uno no sabe si se hacen los tontos o es que lo son por pensar que te va a costar como el regalo de Zara (como mucho) que ellos te hacen a tí por tu cumple.













Cuando terminamos las compras comimos en un italiano del mismo centro comercial, luego merendamos pretzel+limonada, se me hace la boca agua cuando lo recuerdo, y seguimos en algunas tiendas más que terminaron de agotarnos, a nosotros y a nuestras tarjetas de crédito, heridas de muerte (en sentido literal, pero eso ya es otra historia). De hecho, para evitar que nos embargaran la casa por la deuda contraída en Las Vegas y dado que quedaba mucho viaje por delante nos dirigimos hacia el hotel ya entrada la tarde.


Estábamos destrozados pero estábamos en ¡¡¡Las Vegas!!! así que sin siquiera cuestionarlo sabíamos que esa noche había que salir y tentar a la suerte!!

3 ene 2011

Día 5. Las Vegas. 16 de Mayo de 2010.

Las vegas lleva el concepto de fiesta fuera de los límites de lo política y socialmente correcto, es el lujo en todas sus acepciones. Por eso decir que allí se hace todo a lo grande es quedarse tan corto que es casi como no decir nada.

El dinero se escurre como el agua y parece como si vivieras en una burbuja donde sólo hay diversión, sexo, JUEGO, tiendas y alcohol. Nunca entendí del todo eso de que “Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”, pero resulta que esa manida frase es cierta. Y estar allí es comprenderla.



Nada más llegar al aeropuerto McCarran de Las Vegas supimos que allí todo es un tanto distinto. Pantallas megagigantescas, máquinas de juego por todas partes, etc.. el aeropuerto está en consonancia plena con la propia ciudad.



En ese fantástico y peculiar aeropuerto de Las Vegas tuvimos que poner una reclamación en United por el tema de la maleta coja que por supuesto se quedaría en nada. Y de allí cogimos un shuttle-taxi que esta vez fue bastante rápido (no como en Los Ángeles) hasta nuestro hotel, el Planet Hollywood Casino and Resort:

http://www.planethollywoodresort.com/casinos/planet-hollywood/hotel-casino/property-home.shtml


Hicimos el check in en 1 minuto. Prueba superada. Y estando dando los datos en el macromostrador de entrada al hotel (que podéis ver en la foto superior) una buena mujer nos dio una bolsa con bebida variada porque ella y su grupo se iban ya. Así que empezamos con buen pie disfrutando de la amabilidad americana, nos vino bien porque el calor allí era bastante intenso, nos haría de media unos 30 grados (en mayo..), menudo contraste con el frío polar de San Francisco!!




Al abrir la puerta de la habitación comprobamos que nos habían dado una suite superior!! Aunque habíamos reservado una habitación con vistas a la street superior a la Hollywood Hip nos mejoraron la categoría! Es posible que este "regalo" nos lo dieran porque reservamos una noche de más para el día que dejábamos el hotel por la noche, para no tener que salir por la mañana. En este sentido quizás si no hubiéramos pagado una noche más nos hubieran dejado salir más tarde abonando la parte proporcional pero preferimos garantizarnos la reserva y disponibilidad de la habitación hasta que nos fuéramos. Quizás el ofrecernos esa suite simplemente fue porque le caímos bien, el caso es que nada más llegar Las Vegas nos recibió con los brazos abiertos.







Nuestra habitación tenía su saloncito previo a la habitación, un armario donde se podía entrar! un baño gigantesco con jacuzzi-bañera redonda y gigante y aparte una enoooorme ducha, wc separado como en un cuartito, dos lavabos con una bancada como de 4 metros con una cristalera inmensa de techo a suelo desde la que se ven las fuentes del Bellagio!! Junto a otro gigantesco ventanal se situaba la cama de unas medidas extraordinarias. La habitación estaba ambientada en una peli de Jhon Travolta y René Russo, Cómo conquistar Hollywood y sin duda, era mucho más amplia que algunas casas. De hecho, era una de las habitaciones con vistas al street más grandes de toda la planta. Esquinera, con vistas a la piscina-zona resort del hotel, en una parte se veía el Hotel París y justo enfrente el espectáculo de las fuentes del Bellagio. Un lujazo!






Nos duchamos y nos pusimos a tono con la ciudad para ir a cenar. Y tras dar una vuelta de reconocimiento fuimos al Yolos Mexican Grill en el propio hotel. Nos gustó el diseño vanguardista de la decoración, la luz futurista que tenía y nos apetecía este tipo de cocina, tenía buenas críticas así que decidimos probarlo. Nos trajeron unos nachos naturales con una salsita mientras esperábamos.. y casi nos los acabamos esperando, el camarero había olvidado nuestro pedido y aunque se disculparon tardaron mucho en servirnos la cena, por ello no lo recomendaríamos aunque todo estaba bueno y el sitio es muy chulo.


Como podéis comprobar al elegir hotel para ir a Las Vegas, el Planet es un hotel nuevo y de lo más moderno de la ciudad. Algo que al principio sorprende es que las chicas van medio desnudas en las mesas de juego, a partir de cierta hora bailan sobre una barra a pie de mesa de juego, etc.. y este tipo de cosas me parece que no casan en casinos de lujo, aunque seguramente sí en casinos de lujo de Las Vegas. En casi todos los casinos iban vestidas de forma parecida, aunque en el Bellagio el uniforme era un poco más recatado. Y curioso o previsible, la vestimenta de los chicos en todos los casinos era de lo más elegante. No me imagino aceptando un trabajo en el que para ser croupier tenga que llevar un corpiño y un sujetador 2 tallas más pequeño para que se me salgan las tetas, unas medias de rejilla negras y un culotte que deje ver mi "culot".


Quizás Las Vegas es también un parque temático en cuanto a sexo. Allí te dan continuamente tarjetitas de prostitutas (llevábamos anillo, cogiditos de la mano y sonrientes), hay mil dispensadores con prensa porno, camiones con vallas gigantes en los que publicitaban “sexo en tu casa” y mil señales similares. Aunque de alguna forma todo ello queda como en un segundo plano..



Porque destacan otras mil cosas como las luces, la majestuosidad, el lujo, los espectáculos, por ejemplo el maravilloso placer que supone contemplar las Fuentes del Bellagio en movimiento, eso es arte. Arte dirigido a los cinco sentidos. La luz, la música, el sonido embriagador, la fuerza del agua, todo eso y más en una perfecta coreografía, distinta cada vez..

Además Las Vegas es el paraíso de los que tienen alma consumista. Hay mil lugares con las tiendas más selectas con los productos más exquisitos y novedosos del momento. Así, la Miracle Mille Shops del casino, y otros muchos centros y galerías comerciales me hicieron ver Las Vegas con otros ojos. Entonces me dí cuenta que además de ser el paraíso del sexo y del juego, de la diversión desenfrenada y el placer en una espiral de excesos casi peligrosa, Las Vegas también es el cielo de las tiendas más exclusivas, y sobre todo de espectáculos únicos en el mundo que se presentan en teatros hechos a medida para cada obra! Y además, la gente que hay allí. Es una mezcla fascinante, pintoresca pero glamourosa, es sentir que estás en el centro "aburbujado" del mundo en cuanto a lujo-ocio se refiere. Merece la pena porque es una ciudad que te despierta sensaciones muy distintas a cualquier otra porque el molde es totalmente distinto al de cualquier otro lugar del mundo.





Ese mismo día que llegamos se celebraba Miss EEUU y el Planet era la sede, no era algo excepcional porque hacen muchas presentaciones de películas allí, fiestas y eventos internacionales de distinta temática.


Allí hasta los baños son un acontecimiento fuera de lo común. Para los que no lo sepan en los toilettes hay “asistentes” para darte una toallita cuando terminas de lavarte las manos, ofrecerte unas golosinas (de azúcar, malpensados) o algo de cosmética para retocarte, desde luego esperan a cambio algo de propina. Por cierto, como en todos los lugares donde estuvimos, los wc tiran de la cadena de forma automática y hay papeles diseñados para colocar en el wc y no mancharte. Qué diferencia con España, donde a veces no hay ni papel higiénico!





Dimos un paseo cortito entre las máquinas de juego y por un 5 % del interior del casino, y salimos al exterior.


Esa primera impresión, cuando ves LAS VEGAS de noche cerrada pero parece de día por todas las luces que hay, cuando reconoces ese escenario en tus recuerdos de pelis, series, libros.. ahí, en ese instante se marca en tí un antes y un después. Es como Times Square multiplicado por cien en cuanto a luces se refiere. Deslumbra. Pero no tiene nada que ver.

Todos los huecos están cubiertos con luminosos, todos los hoteles del centro de la strip son de lo bueno lo mejor y algo más cercanos entre ellos de lo que pensaba en un principio por lo que había leído en foros.


Cruzamos la pasarela y como justo enfrente del Planet está el Bellagio lo primero que vimos al llegar fue el espectáculo de las fuentes, una magnífica coreografía de luz, sonido y agua que me ví incapaz de grabar con la cámara porque mis ojos no me obedecían y querían verlo sin lentes artificiales de por medio. Os dejamos un vídeo de youtube, aunque ninguno le hace justicia.. Es uno de los mejores espectáculos que veré en la vida:



Visitamos el París, justo al lado del Planet. Nos pareció que tenía mucho encanto pero no es un casino nuevo como el Planet, ni mucho menos tan moderno.
Por primera vez vimos el logrado efecto del cielo pintado que crea la ilusión óptica de estar jugando en el exterior en vez de dentro de un estupendo casino del Paris. Y tras ver alguna cosa más por las inmediaciones volvimos a nuestro Planet y tentamos un poco a la suerte pero no se dejó cazar..











Cada casino es una ciudad dentro de la ciudad, tendrían que poner subways para poder moverse por dentro y por fuera, como hacen los policías de allí. Aunque nos movimos (sobre todo con el Deuce) al final sin querer acabamos andando demasiado..

















Y después de un día cargado de información y lleno de contrastes terminamos con nuestros cuerpos sobre una cama colosal del ancho de dos camas king que resultó ser extraordinariamente cómoda no sólo para dormir.. no diré más!





28 dic 2010

Día 5. 17 milledrive. 16 de mayo 2010.

Por favor, perdonar el paréntesis desde septiembre.. Antes de finalizar el año hemos querido escribir esta entrada y prometernos que en 2011 acabaremos este viaje y empezaremos el siguiente.

Seguimos.. como estáis comprobando todos nuestros desplazamientos por el interior de EEUU son siempre en avión, por ganar tiempo y comodidad a lo largo de todo el viaje. Pero el trayecto de San Francisco a Big Sur, que dura unas 4 horas, lo hacemos en coche por los motivos que ya explicamos, sobre todo porque es una ruta calificada como panorámica, y no sin razón.

Aprovechamos el vehículo que utilizamos para hacer este trayecto San Francisco-Big Sur, un Pontiac G6 muy cómodo para carretera, para visitar también Sausalito y el bosque de secuoyas Muir Woods, tal como os contamos en entradas anteriores.

Este trayecto de San Francisco a Big Sur sólo lo hacemos en coche en un sentido, a la ida, después dejaremos el coche en la península de Monterrey y cogeremos un avión a Las Vegas (es obligatorio hacer “transbordo” de vuelo en San Francisco).

Tras ver fotos, numerosas guías y seguir consejos varios, decidimos no perdernos la ruta panorámica 17 mille drive.

Si podéis que no os lo cuenten, no miréis fotos! Es como un musical de Broadway, es mejor disfrutarlo en directo para no prever ni una sola de las mil sorpresas que os depara. Aquí os ponemos una mínima parte de fotos pero creo que apenas os haréis una idea.

Con ese planing salimos del hotel desayunados para hacer esta famosa ruta natural. Es sencillamente un lugar paradisíaco, espectacular, tan bello que ningún objetivo puede hacerle justicia. Es naturaleza viva y pura, es un lugar extraordinario que aún invadido por el hombre parece crecer a su propio ritmo. Lo imagino en cualquier estación y en mi cabeza se dibuja siempre igual de mágico.


Tras dar una vueltecita por Carmel nos pusimos dirección a 17 Milledrive y pronto, con algunas indicaciones de lugareños y nuestro querido GPS, llegamos al peaje, pagamos unos 10 dólares.

Nada más entrar, recibiéndonos con caritas de felicidad y como si siguiéramos en un cuento, vimos una familia de ciervos, allí estaban Bambi y su familia!!! Era el no va más, y sólo era el principio. Al minuto de entrar ya me dí por satisfecha.

A los 5 minutos y casi en el primer punto de la ruta, (dan un mapa con una serie de puntos paisajísticos recomendables, no hicimos ni caso pero al final nos dimos cuenta que los habíamos recorrido todos y alguno más) paramos en una playa con unos bancos de madera, y ya empezamos a ver los típicos árboles pebble beach, los campos de golf con las majestuosas mansiones millonarias..




En ese momento ya no sabes donde debe mirar para no perderte nada porque todo aquello es tan apabullante que tienes los ojos como platos pero sabes que no podrás abarcar tanta belleza ni en una mirada ni en un solo viaje.. y da cierta tristeza saberlo con una certeza tan rotunda, tan absoluta.





Allí me atreví a coger el coche automático americano que me hizo pensar, después de 18 años odiando coger un volante, que hasta me gusta conducir si lo hago en la carretera adecuada!

Pisando sólo ligeramente el acelerador y mirando el paisaje por el espejo retrovisor caí en la cuenta de que era ya nuestro quinto día de viaje y el tiempo no se detenía por mucho que lo deseara, y que también dejaríamos atrás todo ese paraíso. Me da muchísimo miedo olvidar los detalles que poquito a poco poblaron todos aquellos días de nuestra vida..

Incluso en ese trocito de cielo el tiempo jugaba en nuestra contra, pero disfrutamos de cada rincón de las 17 mille. Vimos las focas marinas y todo tipo de flora protegida, y soñamos con poder volver algún día sin límite de tiempo y alquilar una villa entre las rocas con su propio campo de golf, su playa y su bosque privado.



Pasamos toda la mañana disfrutando de aquel entorno único y contra nuestra propia voluntad abandonamos aquel reducto de paz en busca del aeropuerto de Monterrey.
Salimos de allí despidiéndonos del guardabosques, de los ciervos, las focas, de los árboles cuyas ramas parecen flotar en el viento en posición horizontal permanente, etc.. de Carmel, de Monterey.. y tras perdernos un poco vimos aparecer un mini aeropuerto que nada tenía que ver con los anteriores en cuanto a tamaño, y entregamos el coche.

Poco después estábamos subiendo a un avión tipo jet privado (no cabríamos más de 25 personas) volando hacia Las Vegas. Empezaba otro viaje totalmente distinto.

7 sept 2010

Día 4. Carmel, Península Monterrey. California. 15 de mayo 2010.

Cuando el cielo empezó a apagarse, sobre las 20.00 pm, decidimos regresar para cenar en Carmel by the sea y ver un poco más aquello ya que por la tarde descubrimos que era un lugar muy especial.

Y si con la luz del día Carmel parece un sitio mágico al atardecer y por la noche aquello es como de otro mundo, los farolillos de sus casas tintinean y los restaurantes lucen tan románticos que da pudor no ir vestidos de gala, por ello volvimos al hotel a cambiarnos para la ocasión.












Antes de cenar dimos un paseo con el coche mientras recordamos que en algunas guías nos advertían de que el nivel de vida de Carmel es bastante elevado, traducción: la cena no sería barata.

Por poner un ejemplo, allí el mismo café que te preparan en cualquier otro Starbucks en California te cuesta sobre $1 dólar más, así porque sí.





Como anécdotas decir que en Carmel las papeleras están “camufladas” por cuestiones estéticas, hay zonas donde no existen los semáforos porque serían elementos discordantes en un pueblo de cuento, etcétera etcétera.





Hay mil curiosidades reales sobre este lugar para ricos donde Clint Eastwood fue alcalde a finales de 1980. En un municipio así el alcalde debe cobrar una auténtica fortuna!



Perdiéndonos entre esas casas de cuento descubrimos la que llaman la casita de Hansel y Gretel, y las de sus vecinos, y todas ellas las guardamos en nuestra memoria muy conscientes de que iba a ser muy complicado viajar a un lugar más acogedor y bello que ese.
















No hace falta que sigáis una dirección concreta porque en casi todas las calles hay mansiones preciosas, algunas fotos de las que aquí os mostramos las hemos conseguido a través de internet, otras son de nuestra cosecha.














A uno le dan ganas de empadronarse en este lugar de ensueño donde parece que, a cualquier hora, la seguridad es absoluta y la decoración urbana es tan cuidada como un perfecto decorado de unos estudios cinematográficos.


































Y en uno de esos restaurantes donde uno sueña con que le pidan matrimonio nos fuimos a cenar sin que eso ocurriera, es lo que tiene estar ya casados! En ese restaurante cenamos en una terraza a la luz de las velas y los farolillos envueltos en un ambiente bohemio.. Todo lo que pedimos fue exquisito, tanto una ensalada como un plato de pasta con una crema de cangrejo y de langosta, y aunque no barato tampoco tan caro como lo que hubiéramos estado dispuestos a pagar por cenar allí, unos 65 € sin botella de vino.


Cuando salimos seguimos disfrutando por esas extraordinarias calles cuyo asfalto empedrado aún les otorga más encanto. Sin rumbo fijo acabamos en algunas de las playas de Carmel donde podía verse a gente alrededor de una hoguera, cenando, hablando, enamorándose.. o paseando al perro, desde luego allí hacer cualquier cosa parece algo bonito, por nimio o transcendental que sea.


Y colorín colorado, este cuento aún no se ha acabado, el final en la próxima entrada en Monterrey y la 17 Mille Drive.

**************************************

3 sept 2010

Día 4. Big Sur, California. 15 de Mayo 2010.



Una de las protagonistas de esta entrada es la Highway 1, carretera nacional gratuita que une San Francisco a Los Ángeles por la costa.






Aunque si lo comprobáis en google maps no es la forma más rápida de ir de una ciudad a otra es una ruta fascinante y la más recomendada de la costa Californiana, por eso decidimos hacer el tramo más paisajístico que se extiende de San Francisco a la playa de Pfeiffer. Habíamos leído que podíamos encontrar baches y defectos en la carretera que dificultan la conducción y la hacen algo peligrosa, pero por suerte no fue así, de hecho muchísimas carreteras de España quisieran tener una anatomía tan bien conservada!

La Highway 1 está calificada como “carretera estatal escénica” porque posee una belleza que sólo la naturaleza puede lograr, sobre todo porque gran parte de su recorrido discurre entre inmensos acantilados y playas solitarias.





Parece que este paisaje costero es tan distinto a toda la costa californiana gracias a su propio microclima. Sus playas arboladas de una gran riqueza cromática reúnen todo tipo de fauna, esto supone un contraste tras otro respecto a las zonas áridas del interior de California. Así, entre dos urbes del calibre de San Francisco y Los Ángeles florecen todo tipo de especies vegetales que conviven con colonias de elefantes marinos, ballenas grises, delfines, focas, pelicanos.. Es fácil ver alguno de estos ejemplares desde la carretera.




Tras bastantes paradas en miradores llegamos a la Península de Monterrey, nos dirigimos al hotel que también habíamos reservado con la agencia de ECI para hacer un rápido check in.






Elegimos el Mariposa Inn & Suites por sus características y su excelente ubicación, está dentro del municipio y al lado de un centro comercial. El hotel es de estilo moderno aunque no muy vanguardista como podéis apreciar en las fotos, tiene una zona de piscina y chill out que no aprovechamos pero que le da un aire muy vacacional.






En definitiva es un hotel nuevo, limpio y silencioso con una buena calificación en Tripadvisor. Además al final nos incluía el desayuno buffet, wifi y parking gratis. El rango de precios para reservar una habitación en un hotel como el que nosotros elegimos en mayo oscila entre 140 € y 350 € por habitación doble/noche. Es recomendable reservar con mucho tiempo de antelación porque en muchos hoteles la estancia mínima es de 2 o 3 noches, y como hay demanda casi siempre están a rebosar.
Lo selecto de la zona de Carmel by the sea hace que por allí los precios sean elevados (tanto en alojamiento, restaurantes como en cualquier cosa que penséis hacer) considerando que son lugares muy poco poblados en comparación al resto de grandes ciudades que visitamos.













Tras fichar en el hotel y descargar las maletas volvimos a coger el coche y tras pasar por algunas calles de Monterrey y algunas de las de Carmel, donde las galerías de arte son tan numerosas como los bares en España (http://www.carmelcalifornia.com/), nos dirigimos a Point Lobos continuando por Big Sur, ruta famosa en el mundo por su rotunda belleza.
















Así atardeció mientras contemplamos una verdadera obra de arte tras otra, es como si fueran dibujos de acantilados en tamaño natural, con sus preciosas playas de arena blanca y fina, con rocas distribuidas de forma estratégica para que el cuadro quede perfecto.












Hasta el aire y la luz parecen acompañar la estampa que ofrece cada mirador. Y lo trágico de aquel día es que nos quedamos sin baterías en las cámaras, así que algún día tendremos que volver.. Aquí os mostramos algunas fotos hechas por nosotros y otras que hemos encontrado en la red y que reflejan parte de lo que vivimos.
















Tras pasar la conocida playa de Pfeiffer y parar en varios miradores regresamos, antes de que se hiciera de noche, a Carmel, un lugar que parece sacado de un cuento de Hans Christian Andersen, tal como os contamos en la próxima entrada..